martes, 15 de septiembre de 2009

Unción de los enfermos

Jesús sana y salva

"Si Dios es bueno, ¿cómo me puede hacer sufrir tanto? Así se cuestiona más de uno. Y otros piensan que Dios les "mandó una enfermedad para castigarlos”.

Los hombres hasta hoy no hemos encontrado una respuesta totalmente satisfactoria a la pregunta: "¿De dónde viene el sufrimiento?" Pero la Biblia nos hace descubrir el sentido del mal, del sufrimiento y de la enfermedad, dentro del plan de Dios. Y por medio de su Hijo Jesús, Dios Padre nos mostró que no quiere el mal y el sufrimiento, sino lo bueno y nuestra salud. Dios quiere que seamos felices y libres de todo dolor y enfermedad.


JESÚS Y LOS ENFERMOS
Jesús entendió como su misión: llamar a los pecadores y sanar a los enfermos (Mc.2, 17). Contestó a los enviados de Juan Bautista, los que le preguntaron si era Él quien debía venir: "'Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados, y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres” Lc.7, 22.

La curación de Jesús es de toda la persona. Jesús cura el cuerpo y el alma, y sólo pide una condición: la fe.
Por otro lado, Jesús da un sentido nuevo a nuestros sufrimientos. Podemos decir que el Evangelio nos da un doble mensaje:
- por una parte debemos pedir con fe y con perseverancia la curación
- Por otra, debemos, si es la Voluntad de Dios, asociamos al plan misterioso de Salvación, llevando nuestra cruz tras los pasos de Cristo.

Jesús cura a los enfermos no solamente por compasión, sino para demostrar al mundo la grandeza de Dios y la llegada de la Salvación. La fuerza divina ya está actuando en el mundo, y un día vencerá totalmente el dolor y la muerte.

LOS APÓSTOLES Y LOS ENFERMOS

Jesús eligió a los Apóstoles y les dio la misma autoridad y el mismo poder que Él había recibido del Padre. Los mandó a proclamar el Reino de Dios y les dio poder para sanar a los enfermos (Lc.9, 1- 3).

Los Apóstoles enviados por Jesús ungieron a los enfermos con aceite y los curaron (Mc.6, 13).
Después de la muerte y la Resurrección de Jesús continuaron la misma misión que el Señor les había transmitido. El Apóstol Santiago, en su carta, exhorta a los cristianos a llamar a los presbíteros (sacerdotes) de la Iglesia cuando hay un enfermo, "para que oren por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. " Santiago 5,13-15.

LA IGLESIA Y LOS ENFERMOS
Fiel al mandato de Jesús, también hoy la Iglesia sigue preocupándose por la salud espiritual y corporal de los enfermos. La Iglesia hace suya la misericordia y el amor de Cristo para con los que sufren.
Con la celebración del Sacramento de la Unción de los enfermos le asiste al enfermo en su tiempo de prueba y lo une a Cristo quien lo reconforta y lo acompaña en el sufrimiento.
Durante los ocho primeros siglos cristianos, la Unción de los enfermos fue considerada como rito de curación para toda clase de enfermedad. Fue sólo en el siglo 19 que se convirtió en el sacramento de la muerte. Gracias a Dios, el Concilio Vaticano II nos volvió a colocar en la tradición secular de la Iglesia, insistiendo en que la Unción de los enfermos es un Sacramento de curación.
El Sacramento de la Reconciliación es otro Sacramento de curación.
El pecado, los sentimientos de culpa y la no-conciliación nos hacen enfermar. Por medio de este Sacramento la Iglesia ha perdonado siempre los pecados y procurado la re-conciliación, el volver a Dios y a los hermanos.
En el Ritual y el Misal de la Iglesia hay oraciones para toda clase de necesidades: curación de enfermedades, liberación de las fuerzas del mal, protección contra cualquier adversidad. Señalamos particularmente la Misa por los enfermos.
La Iglesia no se contenta con pedir la paciencia en la prueba, ni con dar un sentido redentor al sufrimiento; hace que sus hijos oren por su curación.

EL SICNIFICADO DEL SACRAMENTO DE LA Unción DE LOS ENFERMOS

1. JESÚS VISITA AL ENFERMO.
Jesús Resucitado, vencedor de la enfermedad y de la muerte, también hoy se preocupa por los enfermos como lo hizo en el tiempo de su vida pública en Palestina. Pero ya no se presenta en cuerpo físico visible, sino actúa por medio del Sacramento. En la Unción de los enfermos, Cristo, en la persona del sacerdote, visita al enfermo. Este Sacramento, como todo Sacramento, es pues un verdadero ENCUENTRO CON EL SEÑOR, quien acompaña al enfermo con su misericordia en un momento difícil de la vida.

2. JESÚS-PERDONA LOS PECADOS AL ENFERMO.
Los “perdidos” son los preferidos de Cristo. Porque "no son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos” Lc 5, 31. Jesús ante todo, busca sanar la enfermedad del hombre en la raíz: al arrepentido le perdona los pecados y le devuelve la amistad con Dios. Estar en paz con Dios es el primer paso para lograr la salud. Por eso, Jesús quiere sanar primero el espíritu y luego el cuerpo.

3. JESÚS FORTALECE Y ALIVIA AL ENFERMO.
Dice Jesús: "Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré." Mt.11, 28.
Iluminado por la fe e incorporado a Cristo que venció todo mal, el enfermo recibe fuerza y ánimo para luchar contra su enfermedad. La esperanza en la victoria final junto a Cristo le da valor para salir victorioso de la prueba. El Señor nos dice: "Te basta mi gracia, porque mi poder triunfa en la debilidad” 2cor12, 9. Y con San Pablo queremos contestar: "Me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. Por eso, me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte." 2Cor.12, 9.10.

4. LA SANTA Unción ES SIGNO DE FE Y ESPERANZA
El Sacramento de la Unción ayuda al enfermo a reavivar y profundizar su fe. Mirando a Cristo que aceptó el sufrimiento y la muerte para llegar así a la Vida gloriosa, el enfermo comprende mejor el sentido de su propio sufrimiento.
Se fortalece su esperanza, porque confía en que, al participar en el sufrimiento de Cristo, llegará también a la gloria de Cristo. Es como si oyera a Jesús: “¡No tengas miedo, yo estoy contigo. Si sufres conmigo, llegarás también conmigo al cielo!”
Unido a Cristo en sus sufrimientos y aceptando sus dolores, el enfermo colabora en la salvación del mundo. Así se hace acreedor de la promesa de Jesús, quien ofrece la Vida Eterna a todos los que colaboran con Él.

5. LA IGLESIA-SE SOLIDARIZA CON EL ENFERMO
Al celebrar el Sacramento de la Unción, la Iglesia expresa su solidaridad con su miembro enfermo, preocupándose por su salud tanto espiritual como corporal. El hermano enfermo no está solo ni queda abandonado. Cuenta con la presencia de la comunidad que sufre con él y que busca animarlo y acompañarlo. Como en el cuerpo humano, también en la Iglesia todos los miembros deben ser mutuamente solidarios: "¿Un miembro sufre ?Todos los demás sufren con él. ¿Un miembro es enaltecido? Todos los demás participan de su alegría."1cor.12, 26.

LA SANTA Unción ES UN SACRAMENTO PARA LOS ENFERMOS
Ya el nombre: “Unción de los enfermos” indica y todo lo que hemos dicho arriba pone bien en claro que se trata de un Sacramento PARA LOS ENFERMOS.
Cuando un católico cae en una grave o peligrosa enfermedad o se pone muy débil por su vejez, los familiares, contando con el acuerdo del enfermo, deben LLAMAR AL SACERDOTE A TIEMPO, Y no esperar hasta el último momento.
Entonces queda lugar para AVISAR A TODA LA COMUNIDAD (por lo menos a los familiares, vecinos, amigos...) para que asistan a la Celebración del Sacramento.

La Unción de los enfermos no es tanto un sacramento para los moribundos como para "arreglar la vida" antes de morir. Tampoco es un rito mágico que convierte al enfermo automática mente en ángel. No es tampoco un mensajero de la muerte como si el enfermo que lo recibe tuviera que morir después. Tampoco puede considerárselo como último remedio milagroso para sanar el cuerpo cuando todos los demás remedios ya no sirven. La Unción no sustituye la medicina, ni el sacerdote que la administra reemplaza al médico.
EL SACRAMENTO DE LA Unción Y LA SALUD CORPORAL
La Santa Unción une en primer lugar al enfermo a Cristo crucificado y Resucitado. Así lo puede ayudar al enfermo a curarse también corporal mente.
Sabemos que hay una íntima relación entre el espíritu y el cuerpo.AI sanar la enfermedad espiritual (perdón de los pecados, nueva amistad con Dios), las angustias e inquietudes pueden desaparecer.

Luego la paz interior recuperada da lugar a una curación acelerada.
Hay una serie de enfermedades causadas por pensamientos y afectos desordenados de la persona originados muchas veces en etapas de la vida pasadas. Estas son las enfermedades psicosomáticas. La persona se cura reordenando su vida, encontrando así una buena relación con Dios, con los demás y consigo mismo.
Una persona se enferma cuando vive mal. En tal caso se cura volviendo al buen camino. No se trata de un milagro, sino sencillamente es un volver a encontrar el equilibrio natural.AI curarse espiritualmente desde su interior se puede curar también el cuerpo.
Entonces con el Sacramento de la Unción primero se trata de fortalecer la salud espiritual, y luego, como consecuencia, puede producirse también un mejoramiento en la enfermedad del cuerpo.
Con todo no quedan excluidos verdaderos milagros. Ante todo en lugares donde es venerada de un modo particular la Virgen María (Lourdes, Fátima, etc.) ocurren curaciones realmente milagrosas comprobadas por equipos internacionales de profesionales no-católicos.
Pero ¡siempre vale más ganar la Vida Eterna que algunos años más en esta tierra!


¿QUIÉN PUEDE RECIBIR EL SACRAMENTO DE LA Unción?
El nombre de "Unción de los enfermos" ya indica que es un Sacramento para los ENFERMOS. Para determinar la gravedad de la enfermedad basta con tener un parecer prudente o probable, sin dar lugar a escrúpulos. Si hay un médico, él dirá si la enfermedad es grave o no.
Por consiguiente pueden recibir el Sacramento de la Unción:
* Todos los fieles que padecen de una enfermedad considerada como grave o peligrosa;
* También las personas, antes de someterse a una operación quirúrgica, cuando el motivo de la operación sea una enfermedad peligrosa;
* Los ancianos muy débiles por la vejez aun cuando no manifiestan una enfermedad peligrosa;
* Los niños gravemente enfermos cuando tengan el suficiente conocimiento para recibido.
* La administración del Sacramento de la Unción se puede repetir cuando el enfermo cae nuevamente en la enfermedad o si durante la enfermedad prolongada el peligro se hace más serio.
* También en caso extremo, como en un accidente, cuando se duda si la persona ya está muerta, se le puede aplicar la Unción bajo condición.
(Ritual para la Unción de los enfermos).

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